En la obra de Julio Romero de Torres podemos encontrar relación con el Modernismo catalán y parisino del fin de siglo, con los carteles de Toulouse Lautrec o de Ramón Casas que publicitaban eventos de variedades y productos de consumo. Efluvios que se hacen evidentes en la serie de carteles que realiza para la feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba y en los encargos para Bodegas Cruz Conde y la Unión de Explosivos de Ríotinto.
Este Cartel de la feria de Córdoba de 1912 marca la consolidación del pintor en este género, si bien, Fuensanta García de la Torre señala la existencia de otros ya desde 1896. La composición se divide en tres espacios. El inferior presenta una franja vacía con el escudo de la ciudad reservada para el rótulo, donde se indica “Córdoba 1012”. El segundo recoge en primer término, en lo que se intuye una balconada, a una figura femenina de estatismo escultórico con un vestido bordado que replica la capa pluvial del San Eloy que aparece en la Virgen de los Plateros de Valdés Leal (Museo de Bellas Artes de Córdoba, 1654). Y el tercero, el reservado al fondo, siguiendo una perspectiva propia del Renacimiento italiano, aparece una interpretación personal de Córdoba, en la que se identifican la Torre de la Calahorra, el puente romano, el Triunfo de San Rafael de Miguel Verdiguier y unos juegos ecuestres.
