Esta obra es el único bodegón existente con carácter temático en la obra pictórica de Julio Romero de Torres, a pesar de que en muchos de sus cuadros figuran elementos propios de esta especialidad pictórica siempre están en un segundo plano, puesto que, Romero de Torres trata el bodegón de forma peculiar, mezclando figuras muertas con la figura humana.
Se trata de un cuadro pintado al óleo y al temple, tal y como indica el mismo artista en su firma.
