En este retrato titulado Mujer de Córdoba, Julio Romero de Torres utiliza como modelo a María Teresa López, aquella que posó en Córdoba para la versión definitiva de La Chiquita Piconera y para otros retratos.
La obra es un magnífico ejemplo de la serie de retratos populares de “niñas” o “chiquitas buenas”. El pintor se centra en la expresión del rostro de la modelo, de frente, mirando hacia la izquierda, en oposición con la orientación de su cuerpo, girada hacia la derecha. Sobre un fondo oscuro, destaca el tratamiento contrastado de la luz sobre la blusa blanca y el rostro de la joven.
