En este cuadro de tema religioso realizado en 1925, Romero de Torres representa la cabeza cortada de una mujer sobre un plato ovalado de platería cordobesa. El esquema compositivo de esta obra responde a una influencia directa de la pintura barroca cordobesa, en concreto de Juan Valdés Leal.
De las innumerables cabezas cortadas que pintó Valdés Leal, Romero de Torres toma como tema para este cuadro, la que forma parte del retablo del altar mayor de la Iglesia del Carmen de Córdoba.
Es evidente la influencia que ejerció en Romero de Torres la obra expuesta en el Museo de Bellas Artes, del que su padre fue director, y donde pasó toda su infancia. El misticismo de Romero de Torres, de inspiración bíblica, tiene en este estudio uno de sus más expresivos ejemplos.
