El realismo popular en la obra de Julio Romero de Torres se mantiene de forma recurrente a lo largo de su producción. Este retrato forma parte de la serie de tipos femeninos populares llamados “chiquitas buenas”, de los últimos años de su producción. Representa a una joven de tres cuartos con el cuerpo girado y el rostro ligeramente mirando hacia el frente. Sostiene un albarelo, un bote empleado antiguamente en las farmacias para guardar los fármacos, de cerámica de Talavera. En esta ocasión opta por la representación del fondo, en el que valiéndose de la perspectiva aérea incluye una ventana como recurso para llevar la mirada del espectador hacia el exterior de la estancia que se reserva para el personaje.
Nieves
